El comienzo de las fiestas en Dinamarca lo dictan las coronas de Adviento, que se encienden los cuatro domingos anteriores a la Nochebuena. Aquí nuevamente destacan las velas, que se utilizan por toda iluminación, y la costumbre es bailar y cantar alrededor del árbol.
Pero a lo que importa: las compras. Esta época es un buen momento para comprar cerveza en Dinamarca (después de probarla, claro). Todas las marcas sacan una nueva en esta época, más oscura y fuerte que la anterior.
Las compras en Copenhague son una locura: en Strøget, la calle peatonal más larga de Europa, llena de tiendas exclusivas; en Christiania, la opción hippy con artesanía y productos hechos a mano; o en Ridehuset, donde se compran los adornos navideños más tradicionales.
Y una vez en Copenhague, ¿por qué no disfrutar del ambiente?
Hay que pasar por el Tívoli, donde instalan un pueblo navideño y puede visitar a Papá Noel o ver en directo El Cascanueces en la Sala de Cristal. En el mercado del barrio de Nyhavn no pueden faltan los buñuelos o el glögg (vino caliente con nueces y pasas) y el patinaje sobre hielo, que es gratuito para todo el mundo.
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